jueves, 15 de diciembre de 2011

El azul de mi principe es transparente

Sentir el suelo bajo tus pies, el pasto en tus brazos y en la palma de las manos. El pulso acelerado y la luz que se cuela entre las hojas. Saber que estás sola aunque la gente pase a unos metros de ti. Creer que puedes volar, que si cierras los ojos será como abrirlos en otro mundo. Estar feliz, sentirte feliz auntenticamente, y aun asi querer llorar sin sentido. Tener el futuro en una mano y sentir que no te pertenece, que no es tuyo, que pendes de un hilo y aun asi no te importa. Saber que tanta coincidencia tiene sentido aunque no lo puedas ver. Creer que mañana será un dia aun mejor, que te levantarás con el pie derecho como esperamos que ya sea costumbre. Amar lo que haces, amar tu vida. Amar el instante en que tu cabeza toca la almohada, la primera brisa de la mañana. Tener al mejor maestro del mundo siete veces. Encontrar la sonrisa que oculta bajo la máscara hostil. Y caminar con el ipod a todo volumen intentando no pensar. Solo sentir, tú sabes. Y esperar que venga, que te tome de la mano. Esperar su sonrisa, la mirada esquiva y el mundo que intenta ocultar. Esperar su musica, su arte, su todo. Su nada. Porque en realidad no te da nada, no es nada tangible, nadie real aunque lo sientas. La carcajada loca, el miedo a media noche y el miedo a enamorarte. Porque ya vivo en un trance de enamorada aunque no haya de quién. Ya siento las ilusiones, ya sonrio como si acabara de recibir mi primer beso cada tarde y ya no siento el hambre de siempre. Ya canto Entra en mi vida bajo la ducha y dibujo corazones en la parte de atrás de la libreta. Cada tarde espero un mensaje que no llegara, deseo que estés bien aunque no estés en mi universo. Sí, muy enamorada, muy feliz, con las endorfinas a niveles enfermizos en que más que felicidad parecen histeria.

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